Negligencia criminal en Trujillo
No es un accidente. Es un crimen. Un crimen perpetrado por la avaricia de unos cuantos poderosos y la complicidad de políticos corruptos. El derrumbe del techo del Real Plaza de Trujillo no es una "tragedia": es negligencia criminal de los dueños del país.
Imaginen la escena: niños riendo en una piscina de pelotas, familias cenando, adolescentes tomándose selfies después del cine. Y en medio de eso, tres segundos bastaron para que el techo circular del centro comercial ꟷese símbolo de modernidad capitalistaꟷ se desplomara cual castillo de naipes.
¿Y qué quedó? Piernas amputadas, gritos ahogados bajo los escombros, padres desgarrados buscando a sus hijos entre vigas retorcidas. Mientras tanto, los perros de rescate olfateaban en vano, porque las discotecas vecinas seguían a todo volumen con su música estridente.
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FUENTE: LA REPÚBLICA
Esto no ha sido un accidente o caso fortuito. Hace año y medio, el exalcalde Arturo Fernández advirtió que este mall era una bomba de tiempo. Lo denunció, clausuró el centro comercial y exigió su demolición. Pero sus regidores, liderados por el actual alcalde Mario Reyna, se alinearon como perros falderos del grupo Intercorp y su ejército de abogados.
Llamaron al Congreso, donde APP, el partido de César Acuña, movió hilos para reabrir el local; y algunos congresistas, como Diego Bazán o Alejandro Cavero, criticaron duramente al cierre del mall de Trujillo dispuesto por la municipalidad. Hoy, los mismos congresistas que firmaron la sentencia de muerte de tantos trujillanos se muestran indignados.
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fuente: conexión norte
¿Quiénes son los responsables? Los billonarios del Intercorp, que presumen en Forbes mientras usan cemento adulterado y contratan ingenieros de universidades-chicha para minimizar costos. Y encima dicen que aún no es momento de hablar de indemnizaciones. Para ellos, los muertos son solo un daño colateral en su camino a más ganancias.
Y así funciona el Perú: un país donde puentes colapsan por falta de mantenimiento, donde aeropuertos se construyen sin pistas de acceso, donde los niños estudian en colegios que pueden desplomarse; donde los bomberos, héroes sin recursos, escuchan el silencio de los agonizantes bajo los escombros, mientras los responsables —alcaldes, congresistas, magnates— duermen en camas de lujo.
¿Cuántas muertes más debe haber, cuántas piernas amputadas, cuántas familias rotas? ¡Exigimos justicia! Que Intercorp indemnice hasta el último sol y que los centros comerciales inseguros cierren ¡YA!
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FUENTE: EL BUHO