reconoce sus orígenes

Ilustración: Guillermo Figueroa

Parlamento keikista para el olvido

Ade­más de ser percibido como obstruccionista y hasta abusivo frente a un gobierno débil como el de PPK, no ha destacado por nada más que sea digno de recordar.  No se ve en Keiko, ni por asomo, a una estadista.

Publicado: 2017-07-25

Hace casi un año, horas antes de que el presidente Kuczyns­ki pronuncie su primer mensaje a la nación ante el Con­greso de la República, Keiko Fujimori emitió, a través de las redes sociales, una suerte de “mensaje a la nación alterno”. Su idea central era que, dado que Fuerza Popular había ob­tenido una mayoría histórica en el Congreso, tenía un reto que debía asumir con responsabilidad: “vamos a convertir las propuestas de nuestro plan de gobierno en leyes y apoyare­mos todas las iniciativas que beneficien al pueblo”. 

Una interpretación del mensaje era que Keiko, aprovechan­do su “mayoría histórica” en el Parlamento, pretendía ejercer un gobierno paralelo al del Ejecutivo. Sin embargo, dicho mensaje también podría haberse asumido como el anuncio de que muchas de las iniciativas de reforma de los próximos cinco años se impulsarían o apoyarían con deci­sión desde el propio Parlamento. Valga precisar que, en un régimen de división de poderes como el nuestro, muchas de las grandes reformas del Estado pueden requerir, como de hecho ocurre, de reformas constitucionales y legales que debe aprobar el Congreso. Es decir, están en su cancha.

Qué mejor oportunidad tenía Keiko de demostrar que estaba capacitada para gobernar nuestro país, haciendo que el Parlamento que ella controla emprenda o facilite las grandes reformas pendientes que el Perú necesita, “pen­sando siempre en el futuro de nuestro país”, como ella mis­ma ofreció en su mensaje.

No obstante, lo que hemos visto este primer año deja mu­cho que desear del desempeño parlamentario keikista. Ade­más de ser percibido como obstruccionista y hasta abusivo frente a un gobierno débil como el de PPK, no ha destacado por nada más que sea digno de recordar.

Un par de botones de muestra. Teniendo la mayoría y la fuerza para por fin aprobar una reforma política y electoral integral, lo que más bien hizo la bancada naranja fue boico­tearla. Mientras el primer bloque del plan de gobierno de Fuerza Popular era el de “derechos fundamentales y digni­dad de las personas”, la bancada derogó la ley de crímenes de odio e impulsó iniciativas contra la libertad de prensa.

Visto en perspectiva, el mensaje de Keiko del 28 de julio pasado no fue más que la afrenta al presidente legítima­mente elegido, de parte de una excandidata picona, que aún no terminaba de asimilar su derrota en una elección que prematuramente había dado por ganada. No se ve en ella, ni por asomo, a una estadista.

(*) También publicado en diario Exitosa, el martes 25 de julio de 2017.



Escrito por

Carlo Magno Salcedo

Abogado. Constitucionalista. Profesor de Ciencia Política (San Marcos) y Derecho (San Martín). Político. Cocinero. Cumbiero intelectual.


Publicado en

Cuestiones de la Polis

Derecho, sociedad, cultura y política en el Perú y en otras polis del mundo.